Hola de nuevo, aquí me encuentro después de algunos años desaparecida y por fin encontrada.
No soy la misma que en 2009, ni tan si quiera la que era en 2012, este año
soy una nueva mujer, una nueva trabajadora y sobre todo una persona renovada.
Mi vida ha cambiado por completo, y cuando digo por completo lo digo de
verdad. Durante una época luche por unos ideales y unas convicciones que hoy
día se me antojan lejanas y casi olvidadas.
Os cuento un poco mi periplo, en 2012 mi empresa realizó un maravilloso ERE
en el que todos y todas fuimos a la calle, nada mejor que un buen despido
colectivo, pero bueno, eso ya está superado, olvidado y aprendida la lección.
Durante ese año me puse las pilas para no quedarme obsoleta en el mundo
laboral, así que me di un par de meses relax y me puse a la búsqueda intensiva
de encontrar empleo.
Por aquella época mis intereses estaban inspirados en el sector de los
RRHH, pero después de algunos meses de búsqueda intensiva decidí abrir un poco más
el abanico de posibles empleos.
Por suerte, a través de un contacto me hicieron una entrevista para un
puesto de economista, estudios que no poseía, pero aún así fui. El empresario
me entrevistó en julio y me dijo que el puesto era para cubrirlo en septiembre,
así que ni corta ni perezosa me puse el mes de agosto a estudiar, Economía,
Impuestos sobre Sociedades, Plan Genaral Contable, Contaplus, Contabilidad
Financiera....
Vaya agosto me pegué, con mi hija pequeña y más sóla que la una.
En septiembre fui entrevistada, y probada durante varios días, no sabía que
había tres o cuatro candidatos más que también iban a ser probados, eso me
crispó bastante, sobre todo cuando me enteré que venían de ADE y de Económicas.
En fin, la cuestión es que yo, no sólo aporte la parte más profesional que
pude y todo lo que había asimilado en un mes, durante la prueba que duró varios
días, sino que también aporte toda mi personalidad, carácter y pasión.
A la semana ya estaba trabajando, y aquí sigo. (Gracias a Dios)
La cuestión es que en la vida hay que tener claro cuáles son los objetivos
que nos impulsan a luchar, las metas que queremos alcanzar y la pasión que
llevamos dentro, pero también hay que ser tolerantes con nosotros mismos y
saber que no todo es infinito, ni todo tiene que permanecer inmóvil por los
siglos de los siglos.
A veces la vida nos da un giro inesperado que nos tambalea y nos hace
estremecer de miedo y es ahí cuando hay que sacar las garras y decidir qué
hacer, porque puede que lo que antes era lo apropiado, ahora ya no lo sea.
Los objetivos pueden cambiar pero las personas no, os recomiendo que cuando
estéis en un túnel oscuro, en uno de esos donde no se ve la salida, que paréis
a pensar que tal vez no haya que mirar al final del túnel para ver una luz que
nos guíe hasta la puerta, si no que tal vez haya que buscar un palo en el suelo
y empezar a dar golpes a la pared por si hay un hueco débil que se nos abra a
mitad de camino, mientras se va caminando hacia la deseada luz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario