No se si será lo normal o no, pero cada día hablo durante horas con mis hermanas y con mis amigas, lo llevo haciendo años y no voy a parar. En casa me dicen que parezco un consultorio mental, y tal vez lo sea.
Eso sí, mientras hablo voy haciendo las cosas de casa.
Nuestras charlas se entrelazan unas con otras, comentamos lo que hacemos, lo que pensamos y lo que nos gusta. También hablamos de trabajo, de los problemas que sufrimos cada día y nuestros objetivos profesionales.
Cada una es diferente de la otra, una es una abogada frenética, otra una matemática pasiva, ya que no ejerce como tal, otra está en paro después de 14 años trabajando, otra es una recepcionista tranquila y yo, que me dedico al tema laboral con dotes de "jefa", aunque no lo sea, (no puedo remediar coordinar). Cada una lleva una vida diferente pero al final todas somos iguales.
Ser mujer es muy complicado, casa, trabajo, hijos, gimnasio, pareja... Todas lo tenemos difícil en el día a día.
Tenemos que dar el 100% en todas partes para demostrar que somos iguales (la mayoría de las veces mejores) que el sexo opuesto.
¿Y para qué? me pregunto yo.
Para seguir manteniendo nuestro trabajo, tan preciado hoy día, y mejorar si es posible, para que la casa no se nos venga abajo, para que nuestro cuerpo no se ponga blando por estar tantas horas sentadas, para que nuestros hijos/as tengan la comida preparada cada día y la ropa limpia. Para comernos el mundo.
Y ahí estamos, luchando, avanzando, sin dejar que nos pisoteen, apoyándonos unas a otras y consiguiendo nuestros objetivos.
No desfallecemos, sólo descansamos para seguir avanzando.
miércoles, 1 de septiembre de 2010
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tienes mucha razón, aunque me fastidie lo de frenética, por lo que de impulsiva e histérica implica, que de todo llevo,( señores como en el mercado), es un ejercicio de introspección sincero, está bien escribir con lo que a una le sale del corazón, no cambies ni una coma. besitos
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