martes, 13 de septiembre de 2016

Hola de nuevo, aquí me encuentro después de algunos años desaparecida y por fin encontrada.

No soy la misma que en 2009, ni tan si quiera la que era en 2012, este año soy una nueva mujer, una nueva trabajadora y sobre todo una persona renovada.

Mi vida ha cambiado por completo, y cuando digo por completo lo digo de verdad. Durante una época luche por unos ideales y unas convicciones que hoy día se me antojan lejanas y casi olvidadas.

Os cuento un poco mi periplo, en 2012 mi empresa realizó un maravilloso ERE en el que todos y todas fuimos a la calle, nada mejor que un buen despido colectivo, pero bueno, eso ya está superado, olvidado y aprendida la lección.

Durante ese año me puse las pilas para no quedarme obsoleta en el mundo laboral, así que me di un par de meses relax y me puse a la búsqueda intensiva de encontrar empleo. 
Por aquella época mis intereses estaban inspirados en el sector de los RRHH, pero después de algunos meses de búsqueda intensiva decidí abrir un poco más el abanico de posibles empleos. 

Por suerte, a través de un contacto me hicieron una entrevista para un puesto de economista, estudios que no poseía, pero aún así fui. El empresario me entrevistó en julio y me dijo que el puesto era para cubrirlo en septiembre, así que ni corta ni perezosa me puse el mes de agosto a estudiar, Economía, Impuestos sobre Sociedades, Plan Genaral Contable, Contaplus, Contabilidad Financiera....

Vaya agosto me pegué, con mi hija pequeña y más sóla que la una. 

En septiembre fui entrevistada, y probada durante varios días, no sabía que había tres o cuatro candidatos más que también iban a ser probados, eso me crispó bastante, sobre todo cuando me enteré que venían de ADE y de Económicas.

En fin, la cuestión es que yo, no sólo aporte la parte más profesional que pude y todo lo que había asimilado en un mes, durante la prueba que duró varios días, sino que también aporte toda mi personalidad, carácter y pasión.

A la semana ya estaba trabajando, y aquí sigo. (Gracias a Dios)

La cuestión es que en la vida hay que tener claro cuáles son los objetivos que nos impulsan a luchar, las metas que queremos alcanzar y la pasión que llevamos dentro, pero también hay que ser tolerantes con nosotros mismos y saber que no todo es infinito, ni todo tiene que permanecer inmóvil por los siglos de los siglos.

A veces la vida nos da un giro inesperado que nos tambalea y nos hace estremecer de miedo y es ahí cuando hay que sacar las garras y decidir qué hacer, porque puede que lo que antes era lo apropiado, ahora ya no lo sea.

Los objetivos pueden cambiar pero las personas no, os recomiendo que cuando estéis en un túnel oscuro, en uno de esos donde no se ve la salida, que paréis a pensar que tal vez no haya que mirar al final del túnel para ver una luz que nos guíe hasta la puerta, si no que tal vez haya que buscar un palo en el suelo y empezar a dar golpes a la pared por si hay un hueco débil que se nos abra a mitad de camino, mientras se va caminando hacia la deseada luz.

miércoles, 9 de mayo de 2012

La formación es la clave

Tal y como está el País no es momento para bromas, hay que estar al acecho de todo aquello que nos pueda ayudar a mantener nuestro trabajo.
Entre compañeros y compañeras ya no hay paz, todos luchamos por no formar parte del ERE, ERTE o como quiera que se le llame a los recortes indiscriminados a los que estamos hechos a la idea, como si formase parte ya de nuestro ámbito socio-laboral.
Cada día nos levantamos pensando, ¿será hoy? ¿seré yo? ¿me tocará? Es una incertidumbre que no nos deja descansar.
Y yo me planteo cuál es la mejor manera de evitar esta sensación descorazonadora, esta sensación de vacío y tristeza que nos rodea en el ámbito laboral.
Estar formados y ser capaces de desarrollar cualquier tarea que nos requieran.
Desde siempre he luchado por la especialización, no creo que debamos ser maestrillos de todo, para cada oficio hay una persona adecuada, pero hoy en día eso no es real.
El ejemplo; un ingeniero industrial que me arregló la lavadora, lo hizo muy bien y por un precio razonable, pero, ¿qué ocurre con el técnico que lleva toda la vida arreglando lavadoras? Ahora se ve desplazado por un sector muy formado y joven que es capaz de arreglar la lavadora, el ordenador, la tele y cualquier elemento electrónico que se tercie, por estar en paro o tener un trabajo precario que no le cubre ni para la hipoteca.
Es por este motivo que no podemos dejar de formarnos cada día, hay que reciclarse para poder seguir en guardia.
Por otro lado, este parece que también es el momento de las separaciones, dicen que cuando los problemas económicos entran por la puerta el amor se va por la ventana.
Y estoy completamente convencida de ello. Estoy rodeada de parejas que se rompen, de parejas que no pueden más, no todas terminan por el dinero pero si parece que estamos en una época idónea de peleas y rupturas.
Para evitar después sentirse sola o solo, lo mejor es hacer como en el trabajo, reciclarnos, estar en el mercado. Es muy importante ser independientes económicamente de nuestras parejas. No podemos dejarnos, caer en el error de ser cuidadoras de hijos que después crecen y nos dejan en casa, sin oficio ni beneficio.
Hoy en día una mujer puede llevar casa trabajo,  ocio y amistades en el mismo lote.
                Y vuelvo a reiterar que la formación es la base de todo, tenemos que profesionalizarnos y estar al día.
Hay que ver qué se cuece por ahí, dejarnos ver y no perder las amistades de toda la vida, aquellas que siempre han estado ahí y que no se merecen ser abandonadas.
Lo mejor en este momento de nuestras vidas es tener una actitud positiva, dejar que el sol nos de en la cara, respirar aire puro, escuchar a los que nos rodean y tener contactos que nos puedan ayudar a la hora de cambiar de trabajo o necesitar uno.

lunes, 13 de junio de 2011

Toca ponerse las pilas.

Cuando alguien llega a mi oficina con problemas laborales y sobre todo personales (parece que van de la mano) yo me siento como una psicóloga, primero llaman a la puerta, esos son los que peor están, directamente lo intuyo, ya que en la puerta hay un cartel enorme que dice: “pase sin llamar” pero llaman y llaman hasta que me levanto y les abro o bien, si me pillan con el teléfono pues, “grito que te crió”, entraaaaa!!! Y me digo , a ver que le pasa a esta persona.

Después observo sus caras al abrir la puerta, si primero se le ven las manos agarrando la puerta y después entran despacio, como con miedo, entonces pienso; uff! problemazo gordo.

Y no se cómo me las apaño pero que siempre doy en el clavo, persona nerviosa, dubitativa y con alguien acompañando que es quien habla, entonces apuesto conmigo misma: “el empresario le está acosando o no le paga”, fijo.

Entonces su acompañante habla, habla por los codos porque lo sabe todo, menos mal que está ahí para hablar porque si no, ¿qué haría el afectado? Seguro que no sabe defenderse por si mismo.

Pero ahí entro yo, miro a los ojos a la persona que está nerviosa y con miedo y le pregunto directamente; ¿cuéntame qué te pasa?

Entonces comienza a contar, mientras le interrumpe, porque su acompañante conoce mejor los problemas que la persona afectada, pero yo sigo mirada fija y sonrisa en la boca, intentando dar confianza para que hable sin miedo, para que cuente de primera mano. Y por fín me cuenta.

Mi jefe lleva un año intentando que abandone mi trabajo voluntariamente y hace 3 meses que no me paga.., además me ha puesto a limpiar y me grita… tal, tal, tal.

Y pienso para mí, lo sabía, los gestos de las personas, sus expresiones, su timidez, todo habla, pero para ello hay que mirar, hay que tenerlos delante, observar, escuchar activamente, empatizar .., y después ayudar, claro.

Y lo mismo pasa cuando se hace una selección de personal. Los seleccionadores te miran, te observan, te intuyen, pero primero, como todos sabemos hay que hacer una criba de curriculums, y ese es el gran problema, porque en las cribas no vemos a las personas, sólo es un proceso objetivo y racional que sigue una regla de 3, si yo quiero sólo a los que tienen “w” el resto quedan descartados. No se entra a valorar si v + v, pueden dar lugar a una Gran “W”. Y es ahí donde se pincha. Donde se corre el riesgo de perder al candidato con las competencias necesarias para ese puesto.

Como podréis imaginar, he ido directamente al botón de descartados/as.


Así que ya toca salir de mi zona de confort y volver a la línea de salida.

martes, 24 de mayo de 2011

Está tan cerca que casi puedo tocarlo…

Podría decir que Belén está resurgiendo de nuevo de su aletargamiento laboral, aunque eso sería no decir toda la verdad, porque, aunque no he estado activamente reciclándome para cuando entre a formar parte de ese mundo fascinante y “odiado” a la vez, que es el de los RRHH, nunca he parado de aprender pasivamente (gracias a mi trabajo) y de olisquear qué se cuece por esos mundos virtuales de la gestión de personas, del talento, de las competencias..

Además de fisgonear por esas empresas (sin ofender a la presente, que paga mi hipoteca) donde las personas son mucho más que costes variables, la cultura no es sólo las costumbres de una sociedad y a la hora de invertir se tiene en cuenta la formación, la igualdad, el desarrollo personal o el talento. Esas empresas que parecen sacadas de un cuento de hadas. Esas empresas a las que espero pertenecer algún día. Pues eso, que a parte de fisgonear también me he permitido echar algún c.v. (sólo por el simple hecho de saber si puedo ser golosa para alguna empresa) aunque no ha servido para mucho ya que parece que buscan al candidato imposible, no sirve con tener dos carreras, dos master, tropocientos mil cursos de adtvo de personal, haber trabajado en diferentes sectores relacionados con los RRHH y tener aptitudes y ganas para el puesto requerido. Parece que eso no es suficiente. En fin.


Pues bien, digo que me siento resurgir porque me han llegado dos ofertas de empleo (digo que me han llegado porque hacía mucho que no indagaba por la red y justo entro y me las topo de golpe) pero no dos ofertas de aquellas que he comentado antes, sino dos que se adaptan perfectamente a mi perfil laboral. Dos ofertas de dos empresas a las que andaba yo intentando echar el anzuelo. Dos empresas que piden conocimientos concretos que, sin ánimo de parecer engreída, considero poseer.

Pues bien, lo he hecho, le he dado al botón, con un nudo en el estómago he pasado a formar parte de esos numeritos pequeños en tamaño pero grandes en cantidad (en una doce y en la otra ciento de personas inscritas) que se encuentran justo debajo del “aceptar la oferta”.
Y ahora qué….

La seleccionadora seleccionada. Y me pregunto si se darán cuenta de que hay alguien detrás de esos números, alguien que vale la pena, no hablo sólo por mi, hablo por todas esas personas más que sobradamente preparadas para ese maravilloso puesto, personas esperando esa oportunidad para ver realizados sus sueños, personas con talento.

O tal vez pase al montón de: descartado/a.

Ya os contaré……

martes, 7 de septiembre de 2010

Servidores o Trabajadores

Planteo esta duda, una persona que trabaja en una empresa de cara al público, da igual cual, una que tenga contacto con las personas, debe servir a los clientes o tal vez atenderlos con (entre otras cosas) educación y paciencia?

Pues bien, hoy me he planteado esa cuestión cuando estaba pagando en la caja del súper que hay debajo de mi oficina.

Lo que ha ocurrido es que, como cada dos o tres días, he bajado a comprar agua al súper que hay bajo mi ofi y estando en la caja, la señora que pagaba delante de mí, le ha dicho a la cajera*(definición más abajo):

"apúntame en la compra también un paquete de agua de esas que ahora me llevo" - a saber ahora cual es ese paquete, porque seguro que cada semana se llevará un paquete diferente- eso he pensado yo.

Pero bueno, la cajera muy amable le ha contestado: supongo que será ésta que está de oferta, ¿no señora?

La señora, con cara de sorpresa la mira como pensando ¿que hace esta chica en esta caja que no recuerda el agua que me llevo? sí, la más barata, le contesta la señora.

Una vez que la señora paga le dice a la cajera; ahora me subes la compra, pero a las 14:00, que antes no estoy.

La cajera muy amable le dice que no puede dejar el súper sólo a esa hora, que tendrá que llevarle la compra sobre la 13:00, antes de que se vaya su compañero. (Supongo que el reparto a domicilio será una función obligatoria dentro del puesto de cajera).

Muy bien dice la señora, pues como no voy a estar, te doy las llaves de mi casa y me dejas la compra dentro. (¡Que para eso te pago!) -digo yo que pensará la señora-.

La cajera, educada, le contesta que ella no entra en casa ajena, que le puede dejar la compra delante de su puerta o dejársela al portero para que la suba, pero que ella no entra en casa de nadie.

La señora, -con grado de duquesa digo yo- le pone cara de sorpresa y le dice que el portero no le sube la compra (él si que tendrá claro cuáles son sus funciones), que la suba ella, que para eso compra ahí.

La pobre cajera, la mira y le vuelve a insistir en que ella no coge llaves, y le propone a la señora que el portero le abra y ella le sube la compra, pero que ella no coge las llaves ni entra en casa de nadie sola.

La señora, con toda la falta de educación que se le presuponía desde que inició el proceso de pago le dice: pues ya puedes empezar a devolverlo todo lo que he comprado, faltaría más....

*definición de cajera: trabajadora muy oficiosa que disfruta realizando todas las tareas que se le encomiendan dentro del súper donde trabaja como: reponer, limpiar, cobrar, hacer la caja, repartir, sonreír y sobre todo, disfrutar mucho de los clientes).

En fín..

Mi trabajo consiste, entre otras funciones, en atender a trabajadores y trabajadoras que tienen problemas en su empresa; yo empatizo con esas personas y les trato con toda la educación del mundo, pero qué ocurre cuando topas con alguien que piensa que te puede pisotear, insultar, hablar humillando o de manera desagradable, ¿qué se debe de hacer en ese momento?

Yo lo tengo claro, al igual que la cajera.

Sacar del fondo del corazón el coraje suficiente para evitar que una persona indeseable, que piensa que puede pagar sus problemas con los demás y que considera que el resto del mundo está para servirle, me estropee un día maravilloso que no se va a volver a repetir.

Por cierto, espero que a esta trabajadora incansable del súper que hay debajo de mi ofi, no le de por hojear alguno de los manuales que tenga la empresa y leer las funciones de su puesto cajera, aquellas funciones que se supervisan durante una jornada cuando realizamos un análisis de puestos de trabajo y en las que para nada entra el reparto a domicilio, que es otro puesto diferente.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Mujeres, qué difícil lo tenemos pero que fuerte somos

No se si será lo normal o no, pero cada día hablo durante horas con mis hermanas y con mis amigas, lo llevo haciendo años y no voy a parar. En casa me dicen que parezco un consultorio mental, y tal vez lo sea.

Eso sí, mientras hablo voy haciendo las cosas de casa.

Nuestras charlas se entrelazan unas con otras, comentamos lo que hacemos, lo que pensamos y lo que nos gusta. También hablamos de trabajo, de los problemas que sufrimos cada día y nuestros objetivos profesionales.

Cada una es diferente de la otra, una es una abogada frenética, otra una matemática pasiva, ya que no ejerce como tal, otra está en paro después de 14 años trabajando, otra es una recepcionista tranquila y yo, que me dedico al tema laboral con dotes de "jefa", aunque no lo sea, (no puedo remediar coordinar). Cada una lleva una vida diferente pero al final todas somos iguales.

Ser mujer es muy complicado, casa, trabajo, hijos, gimnasio, pareja... Todas lo tenemos difícil en el día a día.
Tenemos que dar el 100% en todas partes para demostrar que somos iguales (la mayoría de las veces mejores) que el sexo opuesto.
¿Y para qué? me pregunto yo.
Para seguir manteniendo nuestro trabajo, tan preciado hoy día, y mejorar si es posible, para que la casa no se nos venga abajo, para que nuestro cuerpo no se ponga blando por estar tantas horas sentadas, para que nuestros hijos/as tengan la comida preparada cada día y la ropa limpia. Para comernos el mundo.

Y ahí estamos, luchando, avanzando, sin dejar que nos pisoteen, apoyándonos unas a otras y consiguiendo nuestros objetivos.

No desfallecemos, sólo descansamos para seguir avanzando.

viernes, 27 de agosto de 2010

No perder el Norte

Hace un año aproximadamente comencé a escribir este blog como parte un ejercicio del Master en Dirección de RRHH que estaba realizando.
En aquella época mi objetivo personal, en cuanto a lo laboral se refiere, lo tenía bastante claro, llegar a ser una buena responsable de RRHH.

Siempre me he esforzado mucho por alcanzar los objetivos que me propongo, y además, hacerlo con toda la ilusión posible, pero justo cuando comencé a realizar el Master, el destino quiso, afortunadamente, que me quedara embarazada de mi preciosa Daniela; ella disfrutó y sufrió el Master conmigo, le transmití toda mi energía y mi cansancio, mis ganas de trabajar en el sector de los recursos humanos y mis miedos por no conseguirlo, pero sobre todo, creo que le transmití y espero haberlo hecho bien, la PASIÓN que me caracteriza a la hora de hacer cualquier cosa.

Me gusta ser feliz y hacer feliz. Me gusta disfrutar. Me gusta contagiar. Me gusta ilusionar. Me gusta animar. Me gusta conseguir mis objetivos y ayudar a otros a conseguirlos.

Pero al igual que todo llega todo termina, y el Master terminó y mi Daniela nació, por lo que mi mente se relajó.

Y ahora llevo 9 meses (los que tiene Daniela) con la mente relajada, sin pensar en mis objetivos profesionales (rrhh), aunque trabajando, pero sin estudiar o formarme, cómo puede ser eso? yo no recuerdo ningún año de mi vida sin estudiar, siempre he hecho algo, carreras, cursos, jornadas, prácticas, post grado, master.. y por supuesto, siempre lo he compaginado con mi trabajo. Por eso ahora me estoy planteando, habré perdido el norte de mis metas o mis objetivos? Me habrá cambiado la escuela de ser madre?

NO.... lo tengo claro, no me ha cambiado, no he perdido mi norte, no he dejado de aprender. Lo que me ha pasado es que he madurado, he aprendido más pero no de los libros, he recibido algo muy grande y eso me va a ayudar a ser mejor persona en mi camino hacia mi futuro profesional y personal.

Gracias Daniela, tu eres mi Norte y tú me verás alcanzar mis objetivos.