martes, 7 de septiembre de 2010

Servidores o Trabajadores

Planteo esta duda, una persona que trabaja en una empresa de cara al público, da igual cual, una que tenga contacto con las personas, debe servir a los clientes o tal vez atenderlos con (entre otras cosas) educación y paciencia?

Pues bien, hoy me he planteado esa cuestión cuando estaba pagando en la caja del súper que hay debajo de mi oficina.

Lo que ha ocurrido es que, como cada dos o tres días, he bajado a comprar agua al súper que hay bajo mi ofi y estando en la caja, la señora que pagaba delante de mí, le ha dicho a la cajera*(definición más abajo):

"apúntame en la compra también un paquete de agua de esas que ahora me llevo" - a saber ahora cual es ese paquete, porque seguro que cada semana se llevará un paquete diferente- eso he pensado yo.

Pero bueno, la cajera muy amable le ha contestado: supongo que será ésta que está de oferta, ¿no señora?

La señora, con cara de sorpresa la mira como pensando ¿que hace esta chica en esta caja que no recuerda el agua que me llevo? sí, la más barata, le contesta la señora.

Una vez que la señora paga le dice a la cajera; ahora me subes la compra, pero a las 14:00, que antes no estoy.

La cajera muy amable le dice que no puede dejar el súper sólo a esa hora, que tendrá que llevarle la compra sobre la 13:00, antes de que se vaya su compañero. (Supongo que el reparto a domicilio será una función obligatoria dentro del puesto de cajera).

Muy bien dice la señora, pues como no voy a estar, te doy las llaves de mi casa y me dejas la compra dentro. (¡Que para eso te pago!) -digo yo que pensará la señora-.

La cajera, educada, le contesta que ella no entra en casa ajena, que le puede dejar la compra delante de su puerta o dejársela al portero para que la suba, pero que ella no entra en casa de nadie.

La señora, -con grado de duquesa digo yo- le pone cara de sorpresa y le dice que el portero no le sube la compra (él si que tendrá claro cuáles son sus funciones), que la suba ella, que para eso compra ahí.

La pobre cajera, la mira y le vuelve a insistir en que ella no coge llaves, y le propone a la señora que el portero le abra y ella le sube la compra, pero que ella no coge las llaves ni entra en casa de nadie sola.

La señora, con toda la falta de educación que se le presuponía desde que inició el proceso de pago le dice: pues ya puedes empezar a devolverlo todo lo que he comprado, faltaría más....

*definición de cajera: trabajadora muy oficiosa que disfruta realizando todas las tareas que se le encomiendan dentro del súper donde trabaja como: reponer, limpiar, cobrar, hacer la caja, repartir, sonreír y sobre todo, disfrutar mucho de los clientes).

En fín..

Mi trabajo consiste, entre otras funciones, en atender a trabajadores y trabajadoras que tienen problemas en su empresa; yo empatizo con esas personas y les trato con toda la educación del mundo, pero qué ocurre cuando topas con alguien que piensa que te puede pisotear, insultar, hablar humillando o de manera desagradable, ¿qué se debe de hacer en ese momento?

Yo lo tengo claro, al igual que la cajera.

Sacar del fondo del corazón el coraje suficiente para evitar que una persona indeseable, que piensa que puede pagar sus problemas con los demás y que considera que el resto del mundo está para servirle, me estropee un día maravilloso que no se va a volver a repetir.

Por cierto, espero que a esta trabajadora incansable del súper que hay debajo de mi ofi, no le de por hojear alguno de los manuales que tenga la empresa y leer las funciones de su puesto cajera, aquellas funciones que se supervisan durante una jornada cuando realizamos un análisis de puestos de trabajo y en las que para nada entra el reparto a domicilio, que es otro puesto diferente.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Mujeres, qué difícil lo tenemos pero que fuerte somos

No se si será lo normal o no, pero cada día hablo durante horas con mis hermanas y con mis amigas, lo llevo haciendo años y no voy a parar. En casa me dicen que parezco un consultorio mental, y tal vez lo sea.

Eso sí, mientras hablo voy haciendo las cosas de casa.

Nuestras charlas se entrelazan unas con otras, comentamos lo que hacemos, lo que pensamos y lo que nos gusta. También hablamos de trabajo, de los problemas que sufrimos cada día y nuestros objetivos profesionales.

Cada una es diferente de la otra, una es una abogada frenética, otra una matemática pasiva, ya que no ejerce como tal, otra está en paro después de 14 años trabajando, otra es una recepcionista tranquila y yo, que me dedico al tema laboral con dotes de "jefa", aunque no lo sea, (no puedo remediar coordinar). Cada una lleva una vida diferente pero al final todas somos iguales.

Ser mujer es muy complicado, casa, trabajo, hijos, gimnasio, pareja... Todas lo tenemos difícil en el día a día.
Tenemos que dar el 100% en todas partes para demostrar que somos iguales (la mayoría de las veces mejores) que el sexo opuesto.
¿Y para qué? me pregunto yo.
Para seguir manteniendo nuestro trabajo, tan preciado hoy día, y mejorar si es posible, para que la casa no se nos venga abajo, para que nuestro cuerpo no se ponga blando por estar tantas horas sentadas, para que nuestros hijos/as tengan la comida preparada cada día y la ropa limpia. Para comernos el mundo.

Y ahí estamos, luchando, avanzando, sin dejar que nos pisoteen, apoyándonos unas a otras y consiguiendo nuestros objetivos.

No desfallecemos, sólo descansamos para seguir avanzando.